Ir al contenido principal

Séptima Entrada: Toda la verdad

Lo cierto es que Ana desde su puesto podía hacer daño a cualquiera, y no voy a negar que cuando tu cargo es el de Comisario de brigada en la Unidad Central de Policía Judicial, sientes algún escozor en las partes bajas al ver cómo progresan otros que estuvieron a tu lado corriendo por las calles de Madrid. En la policía, más que en otras facetas de la vida, la jerarquía es un grado.

Cuestiones como el puesto, la experiencia y aquellos casos que hayas resuelto te dan cierto prestigio y te ponen en disposición de ser respetado, quizá por eso sabía que no le interesaría una guerra abierta conmigo ni con Juan; o quizá por respeto a la antigua enemistad que nos unía; o quizá porque tenía suficientes líos con los casos que ella misma manejaba. El caso es que sabía que ella no se la jugaría a Juan.

Tras la breve conversación con Ana por la pura necesidad del tráfico infernal de la ciudad de Madrid e intensa, sin embargo, por la cantidad de emociones que encerraba nuestra relación, había decidido que trataríamos de cerrar el caso de forma rápida si veía la posibilidad de hacerlo; por motivos evidentes. Ya trataría yo de resolver fuera del expediente – ya cerrado  el asunto cuando las aguas no bajasen tan turbias.

Al Pacino y Robert de Niro en una Buddy cop movieCerrarlo rápido, pero no al estilo del caso del 93, era lo conveniente para después abrir una investigación privada y personal que intentara descubrir quién estaba detrás de este comportamiento criminal, pues tener el caso abierto suponía un riesgo a todos los niveles y, además, impediría hacer el trabajo de investigación con la pausa y tranquilidad que el asunto requería.

Si no surgía ninguna pista antes que nos empujara hacia el criminal de forma nítida, en cuanto saltara la cuestión a los periódicos, buscaría la forma de cerrar el caso empleando a aquellos amigos de la prensa que me eran fieles. Utilizar la información de forma confusa solía funcionar: cosas como dar pistas falsas que llevaban a callejones sin salida, apuntar hacia cargos más importantes y cosas semejantes. Así el clima obligaría a llenar la prensa de noticias que Nené llamaba “tóxicas” para enturbiar el ambiente.

Un público confundido siempre ayuda a dejar el caso inconcluso. Un público que incluye la relajación necesaria del delincuente y la aceptación de la complicación por parte de la familia. La jugada bien hecha deja, en ocasiones, el criminal al descubierto, un tipo que sumará delitos de todo tipo y que podría ser encarcelado por cualquier otro motivo. Él lo sabría y yo también, ¿qué más daba la razón por la que acabara entre rejas?
Russell Crowe en el papel de poli duro y justoCerrar un caso en falso no era sencillo, necesitaba algo de pulso y medir bien los pasos que se tenían que dar para evitar consecuencias desafortunadas; sería necesario contar con un equipo de confianza, disponer de gente seria, rigurosa y controlable... de alguna manera. Contar con poca gente, pero eficiente y que sepa estar callada cuando hay que estar callada y hablar lo que hay que hablar cuando eso sea preciso.

La primera dificultad estaba sentada precisamente a mi lado comiendo un plátano tranquilamente sin necesidad de pensar qué era lo que realmente pasaba a su alrededor, dejándose llevar hasta que su intervención era necesaria o conveniente, justo cuando Nené era un verdadero profesional. No se le podía hablar de Informes o Expedientes pero era especialmente hábil para decir la verdad, toda la verdad, sin medir la situación que se pudiera producir como consecuencia de esa verdad.


Continuará



Comentarios

  1. ¡Quecortas se hacen las entregas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buena señal, este es un largo viaje y no iremos en tren de alta velocidad, precisamente. Hazte a la idea de un Orient Express cruzando lentamente una estepa sin nombre todavía.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Entrada XIII - Un muerto en el despacho del Juez Vera

No te va a gustar lo que vas a ver. - Acertó a decir después de un incómodo lapso de tiempo en el que yo le miraba expectante y él me miraba recuperando el pulso y la sensación de calor en un cuerpo congelado por la desagradable impresión. Coño, Nené..., ¡que no eres un novato! - Me lo saqué de encima y avancé. Entramos en la vivienda de Antonio que mostraba una entrada clásica - como cabía esperar - entre mármoles, granitos y cuadros de indudable calidad y sentido del equilibrio. A la derecha, el salón principal muy iluminado y elegante en tonos blanquinegros daba la sensación de una compensada construcción que definía la meticulosidad y sentido del orden del dueño de la misma. Subimos a la planta superior siguiendo los pasos de Nené con su característico movimiento pesado y tranquilo, indicaba – así - el poco trabajo que íbamos a tener para salvar vida alguna o apresar al sospechoso. Las escaleras en mármol blanco se subían con facilidad de dos en dos y, en el despacho del juez, …

Entrada XII - ¿Qué ha sucedido en casa del Juez Vera?

Tomamos rápidamente la M30 con las sirenas puestas y acelerando los potentes coches que nos habíamos agenciado, disfrutamos durante un breve espacio de tiempo del placer de circular a altas velocidades por donde la velocidad máxima permitida es excesivamente baja para los vehículos que llevábamos. En esos momentos sientes que eres importante cuando los chiquillos se paran y te miran pasar mientras tú pones cara de estar por encima del bien y del mal con un pitillo en la comisura de los labios, las gafas de sol a medio caer o mascando un chicle con desgana; condición que se apreciaba especialmente en nuestros jóvenes e impuestos compañeros. En ellos, ese rostro era el de la primera vez: una mirada nítida, una intranquilidad tensa, un nervio palpitando en la comisura de los labios... Yo sabía que ellos - a partir de ese momento – habrían de buscar siempre esa sensación dulce de la primera vez, tal como todos hacemos. A pesar de los años la seguíabuscando como al principio de mi carrera,pe…

Novena entrada: Alonso, algunos datos y una mentira

Difícil caso el de Juan Bravo. - Alonso adoptó un tono distante y circunspecto al verme entrar en su despacho - Mujer de cuarenta años, guapa, soltera, con mucho dinero y muy buenas relaciones en todo Madrid. Con buenas amistades como la de Jorge Sierra, el que va a ser el fiscal del caso con toda seguridad. Supongo que ya lo sabías. No, no lo sabía. A decir verdad nadie se prodiga en dar información por aquí. - Alonso parecía emplear un tono determinado como dando a entender que sabía algo de mis intenciones. Su principal característica cuando trabajaba en las calles era su extraordinario olfato. Si hubiera que poner una imagen a su perfil de policía, habría que decir que Alonso era un “sabueso”. Su naturaleza desconfiada le empujaba a acertar casi siempre pero nunca sabías qué es lo que estaba pensando realmente. Los galones no parecían haber hecho mella en su acierto ni en las razones para mantener con él siempre una distancia prudencial. A pesar de todo, di por hecho que no in…