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Mostrando las entradas etiquetadas como Casa del Juez vera

Entrada XIV - El olfato de un viejo sabueso

Intenté poner en orden mis ideas y, de paso, las de todos los demás pero nadie entendía la razón por la que Ana estaba presente entre nosotros ya que era superior en cargo a cualquiera de los que allí nos encontrábamos y no pertenecía a nuestra Unidad, hubiera sido preciso llamar a Antúnez para que se personara en el lugar del crimen pues él era el Inspector Jefe de nuestra Unidad. Por esta razón, Juan Goñi intentó aclararse de forma inminente. Ana se encuentra aquí convocada por mí, por su demostrada capacidad en el análisis de crímenes de esta naturaleza y ante la posibilidad de que estuviera involucrada alguna célula u organización de la que pudiera dar alguna explicación la Unidad de la que es responsable. - Juan Goñi quería protegerse ante otro revés como el que teníamos frente a nosotros, mi presencia en el caso no parecía bastarle. Ana empezó a realizar preguntas rutinarias un poco sofocada después de la mentira del juez, una maniobra burda que la dejaba de maest...

Entrada XIII - Un muerto en el despacho del Juez Vera

No te va a gustar lo que vas a ver. - Acertó a decir después de un incómodo lapso de tiempo en el que yo le miraba expectante y él me miraba recuperando el pulso y la sensación de calor en un cuerpo congelado por la desagradable impresión. Coño, Nené..., ¡que no eres un novato! - Me lo saqué de encima y avancé. Entramos en la vivienda de Antonio que mostraba una entrada clásica - como cabía esperar - entre mármoles, granitos y cuadros de indudable calidad y sentido del equilibrio. A la derecha, el salón principal muy iluminado y elegante en tonos blanquinegros daba la sensación de una compensada construcción que definía la meticulosidad y sentido del orden del dueño de la misma. Subimos a la planta superior siguiendo los pasos de Nené con su característico movimiento pesado y tranquilo, indicaba – así - el poco trabajo que íbamos a tener para salvar vida alguna o apresar al sospechoso. Las escaleras en mármol blanco se subían con facilidad de dos en dos y, en el desp...

Entrada XII - ¿Qué ha sucedido en casa del Juez Vera?

T omamos rápidamente la M30 con las sirenas puestas y acelerando los potentes coches que nos habíamos agenciado, disfrutamos durante un breve espacio de tiempo del placer de circular a altas velocidades por donde la velocidad máxima permitida es excesivamente baja para los vehículos que llevábamos. En esos momentos sientes que eres importante cuando los chiquillos se paran y te miran pasar mientras tú pones cara de estar por encima del bien y del mal con un pitillo en la comisura de los labios, las gafas de sol a medio caer o mascando un chicle con desgana; condición que se apreciaba especialmente en nuestros jóvenes e impuestos compañeros. En ellos, ese rostro era el de la primera vez: una mirada nítida, una intranquilidad tensa, un nervio palpitando en la comisura de los labios... Yo sabía que ellos - a partir de ese momento – habrían de buscar siempre esa sensación dulce de la primera vez, tal como todos hacemos. A pesar de los años la seguía buscando como al principio de mi c...